Certificación SGE

Ahora es posible certificar un Sistema de Gestión Energética (SGE) según la norma

UNE-EN 16001:2010

Dicha norma establece los requisitos que debe poseer un Sistema de Gestión Energética, con el fin de realizar mejoras continuas y sistemáticas del rendimiento energético de las organizaciones.

La norma se enfoca en la conocida metodología: Planear-Ejecutar-Verificar-Actuar.

  • Planear: Identificar los aspectos energéticos y obligaciones jurídicas de energía, estableciendo objetivos y metas.
  • Ejecutar: Asignar recursos y responsabilidades, impulsar la conciencia de la organización y proporcionar formación; comunicación interna y externa, establecer la documentación; aplicar los controles operacionales.
  • Verificar: Establecer la medición y seguimiento del programa de gestión de la energía, evaluar el cumplimiento de las obligaciones legales; identificar y gestionar las no conformidades; llevar a cabo las auditorías internas del sistema de gestión de la energía.
  • Actuar: Revisión del sistema de gestión de la energía por la alta dirección en los cambios potenciales.


Un sistema diseñado conforme a la norma EN 16001 no establece exactamente cómo se deben ejecutar las operaciones, sino que proporciona el marco que permite la gestión eficaz de la energía.

Tampoco se limita a definir soluciones técnicas a los procesos donde se produce mayor consumo de energía, sino que define un proceso de cambios necesarios para integrar las consideraciones de eficiencia energética en la toma de decisiones cotidianas.

Para obtener un certificado de AENOR conforme a la norma EN 160001, las empresas deben, primeramente, diseñar e implantar el Sistema de Gestión Energética (¿cómo me puede ayudar EBP?) tal como se establece en la norma.

Los pasos para la aplicación de la norma son los siguientes:

  • Elaborar una política energética. Ésta debe incluir un compromiso de mejora continua del desempeño energético y de la eficiencia energética.
  • Evaluar los aspectos energéticos. Para ello identificará los aspectos energéticos de su actividad y las oportunidades de mejora.
  • Objetivos energéticos. Deben ser medibles y coherentes. Las organizaciones tienen que tener en cuenta los aspectos significativos y los requisitos legales aplicables. Además, deben considerar su capacidad tecnológica o condiciones financieras y de negocio.
  • Implantación. Para este proceso se debe contar con los recursos (humanos, tecnológicos y financieros) necesarios para el funcionamiento del sistema de gestión.
  • Seguimiento. Las organizaciones deben medir de forma regular las operaciones que puedan tener un impacto significativo en el uso de la energía. Si se detectan no conformidades, se deberán adoptar las medidas necesarias para mitigar los impactos. Además, deben realizar auditorías internas.


Posteriormente al proceso de implantación, se solicita el certificado de AENOR, y sus auditores analizan la información aportada por la empresa o institución.

La vigencia de estos certificados es de tres años, si bien anualmente se realizan auditorías de seguimiento.